Y la lluvia no llegó

Cuenca, La Mancha

Cuenca, La Mancha

Sé que va a llover porque

de repente

sin apenas darme cuenta

un manto oscuro

ha cubierto 

las montañas cercanas a mi hogar.

Los rayos de luz que iluminaban mi ventana

darán paso a una tromba de agua

cegando una mañana soleada.

Apenas ha pasado un instante y

una claridad intensa

vuelve a posarse sobre el cielo de mi ciudad.

No ha caído nada de agua

una vez mas mis previsiones no se han cumplido.

Aquello que parecía anunciarse y

de lo que tenia que cobijarme

no ha sido más que una falsa alarma.

 

¡Cuántas veces en la vida

me protejo

me desvelo

me angustio

pierdo el apetito

la sonrisa

por situaciones que

pueden o no

suceder.

Pocas veces ocurren las cosas tal y como las he imaginado en mi cabeza.

En la mayoría de las veces la realidad es mejor

sobretodo

muy diferente.

 

Las preocupaciones son estados de ánimo sobre circunstancias venideras que no van a ocurrir.

No son reales.

Solo existen en mi pensamiento.

¡Cuánta energía,

cuánto optimismo

me han robado

innecesariamente!

 

Ahora que aquel manto negro que cubría la ciudad no ha terminado en lluvia, me riño por adelantarme a los acontecimientos.. Pues nada sucedió como lo intuí y ahora estoy sentada en la cocina quitándome las botas de agua y el chubasquero.

 

Dejar que todo fluya y me pille sin protección a veces también tiene que ocurrir. Pues no todo

ni se debe,

ni se tiene que evitar.

Tomar decisiones sobre la marcha y cambiar las tomadas me hace ser una persona más resolutiva y sobre todo me evita previos juicios que me hace en múltiples ocasiones

erróneamente

previsora e infeliz.

 

Escribo esto después de que un posible manto de lluvia amenazara con caer sobre los cristales de mi casa.

Quizás porque es bello

el destino

nos sorprende.

Mantener una actitud positiva frente a la adversidad es necesario.

Aquella tromba de agua no era ninguna faena sino todo lo contrario.

Una posible oportunidad de algo que estaba por venir para sorprenderme.

No hay más.

Asun Moreno Fidalgo